REGULO RICO, el Maestro del Maestro
Reconocido a nivel nacional como maestro del maestro Vicente Emilio Sojo, para los guatireños, es mucho más que eso, porque su presencia va más allá de las partituras musicales.
Régulo Ramón Rico Lugo nació en Guatire el 30 de marzo de 1878. Maestro de música, compositor y director de orquesta. Hijo de Don Pedro Rico y doña Rufina Lugo de Rico, le tocó asumir una gran responsabilidad a temprana edad, ser el maestro de capilla de la Iglesia Santa Cruz de Pacairigua cuando apenas tenia 17años.
Antes de ello Régulo era monaguillo, el Párroco era José María Isturiz quien le sugeriría que estudiara música, pero es el propio interés del monaguillo el que lo llevará a sentarse al lado de Don Henrique Leon cuando este tocaba el órgano de la antigua iglesia. Era 1895 cuando la sorpresiva y temprana muerte de su maestro, lo obliga a tomar su lugar.
Desde su juventud tuvo vocación de servicio al prójimo, era maestro de escuela. En 1901, con sus alumnos, niños y adolescentes, fundó su primera orquesta: La Unión Filarmónica; que era básicamente la necesidad de tener una banda en el pueblo para las retretas populares y acompañar las procesiones de la semana mayor; de este grupo de discípulos se destacan: Francisquito Palacios (hijo de quien fuera uno de sus maestros de letras: Antonio Palacios), Elías Nicolás Centeno, Jesús Alvarez Pérez, Evaristo Milano, Claudio Rico (hermano suyo), Rafael Vicente Borges (padre del poeta Rafael Borges), Delfín y Melecio García Balva, Julián Tovar (virtuoso de la guitarra y el cuatro), Martín Blanco, Manuel María Yánez, Manuel Milano, Isidoro Emilio Gamez, Jesús Muñoz, Francisco de Paula González y Vicente Emilio Sojo ( el más resaltante músico del siglo XX venezolano), entre otros.
Paralelamente a esta actividad se dedicó a oficios como: alpargatero, albañil y pintor, era la época de reconstrucción del pueblo, que había sufrido los embates del terremoto de 1900. Y aún sobre eso, colaboraba con el padre Isturiz en sus oficios religiosos. El nombre de Regulo Rico figura en los libros de actas de todas las sociedades religiosas de la época, incluso como directivo, más aún, incentivaba a sus alumnos para que sirvieran de colaboradores con los comités de la Semana Mayor y otras festividades del pueblo.
La Unión Filarmónica perduró hasta la tercera década del siglo XX, con variantes en sus filas de miembros. Incluso afrontó la fiebre española que azotó Venezuela en 1918. Sin embargo esto no apagaba la vena artística del maestro, halagada a muy temprana edad por músicos como: Celestino Lira (Compositor Petareño), Nepomuceno Landaeta (caraqueño) y Demetrio Farias (Chaquense). Este último contribuyó también en su formación musical.
En 1928 funda la Estudiantina “Santa Cecilia” conformada por un renovado grupo de jóvenes entre ellos sus hijos: Pedro Luís, Régulo y Carmen Rufina; además de: Servia Toro, Saturnino García Clemente, Evaristo Milano (hijo), Pedro Toro Yaya, y muchos más, ya que esta obra se prolongó hasta entrada la década de los cincuenta, en la que siguen miembros como: Delfín García (virtuoso violinista), Cesar Gil Gómez (quien fuera segundo cronista del Municipio Zamora) y Pedro Muñoz (fundador de la Escuela de Música Enrique León, adscrita al CEA).
Su vocación social lo hace formar parte del Comité Bolivariano que logró para Guatire la estatua de la Plaza “24 de Julio” (1930), triunfo de la población contra la tiranía de Juan Vicente Gómez y el Hospital Santa Marta (1938), obra necesaria para un pueblo en desarrollo.
Nunca vivió de la música, a pesar de ser gran violinista y clarinetista, además de conocedor de otros instrumentos, más bien sus ingresos monetarios provenían de trabajos en otras áreas como: Maestro de escuela, Registrador Subalterno, Secretario del Tribunal y de la Prefectura, y Juez de Distrito. En sus labores nunca viajo más allá de los linderos de su pueblo, si acaso a Guarenas y Araira. En su casa recibió la visita de los grandes músicos de Caracas, hay que recordar que era el Maestro de Vicente Emilio Sojo. Lo conocían por referencia y por las partituras divulgadas por su discípulo.
Por cierto, en este punto es importante resaltar que el Maestro Régulo fue prolífico en el uso de su inspiración, más en lo religioso que en lo pagano, pero su archivo reposa casi inédito bajo custodia de sus familiares. Entre las pocas piezas divulgadas se encuentran: “Jesús en la Columna” y “Esso Homo”, inspiradas en ambas imágenes de Guatire. Seria grato poder escuchar el resto del repertorio de este insigne músico que dejó este mundo el 20 de mayo de 1960, otorgándole a Venezuela un ejemplo de constancia y talento en servicio del ser humano.
Juan Ramón Colina Suárez
Foto tomada del Libro "Maestro Sojo" del escritor Guido Acuña
E-Mail:juancolina10@yahoo.com
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