DON LUIS Y MISIA VIRGINIA
Desde las Islas Canarias llegó un jovencito de apenas catorce años a las calientes tierras venezolanas, venia con su madre y una tía para buscar nuevos rumbos en su vida, luego que la desaparición física de su padre cambiara las perspectivas. Seria el año 1886 cuando pisaron por primera vez Guatire, fueron recibidos por el Gral. Antonio García Guerra, líder comunitario, (un amigo de Gral. Joaquín Crespo), que poseía una Hacienda de Café llamada “El Norte” en la cual se alojaron.
El muchacho a fuerza de trabajo se ganó el aprecio del General que fue su padrino y apoyo hasta la adultez, El Gral. García Guerra era dueño de la ranchería y posada más grande que tenía Guatire, parada segura para los viajeros que tenían que cruzar los polvorientos caminos que comunicaban el Oriente con Caracas. Luego del terremoto del 29 de octubre de 1900, García decidió vender este negocio que fue adquirido por sus empleados de confianza Diego Gonzalez e Ignacio A. Prieto. Quienes no dudaron en dejar en la administración al hombre ya reconocido como Don Luis Betancourt García.
Dos Luis contrajo nupcias con una humilde joven de Guatire por cuya venas también corría sangre de ancestros canarios, se llamaba Virginia Bello. De su unión nacieron tres hijos Maria Teresa, Rómulo y Elena. Al principio vivían en la Calle Bolívar en una modesta casa, pero en la medida que progresaron económicamente se mudaron a una casa mas amplia en la calle Real, actual Av. Miranda.
Los Betancourt eran habidos lectores y fervorosos creyentes de Dios y esa casona de la calle Real fue una estancia memorable porque allí se reunía la intelectualidad Guatireña. Los líderes de la comunidad, tales como: Don Antero Muñoz Escalona, hombre de progreso, el Dr. Manuel Felipe Tirado, cirujano radicado en la zona, el Dr. Carlos Eduardo Cruz, patólogo y farmaceuta, (abuelo de Carlos Cruz Diez), Don régulo Rico, músico y docente (maestro de Vicente Emilio Sojo), y Angel Grisanti, funcionario del gobierno (más adelante Historiador). Allí se recitaba poesía, se armaban tertulias, se discutían los temas de actualidad económica, política y cultural, con importancia para la nación o para el pueblo, como por ejemplo la decisión de traer un educador con ideas avanzadas, el Bachiller Juan José Phermín. Don Luis fue personalmente a contratarlo a Caracas, ciudad que quedaba a un día de camino, así se pudo impartir clases hasta el sexto grado, ya que antes solo se podía hasta tercero. Siempre surgían buenas ideas allí, otra fue la de improvisar la primera sala de cine del pueblo; y Las iniciativas periodísticas, las primeras del siglo XX en la zona: El Geranio (quincenario) ya antes habían funcionado con el semanario El Esfuerzo, donde participarían Vidal Jaspe, el bachiller Carlos Churion y el reconocido músico y periodista guarenero José María Frankiz Jiménez.
La pareja Betancourt eran devotos de la Imagen de Jesús en el Huerto de Getsemani, efigie que estuvo bajo custodia de los García Guerra durante los años en que el templo de Guatire yacía en ruinas, por lo del terremoto. En 1910 un grupo de amigos firmaron el acta redactada por Don Luis Betancourt con la cual se restauraba la Cofradía. No fue el único documento redactado por el Autodidacta, en la casa de Don Luis y Misia Virginia siempre habían visitas de personas que necesitan su servicio para redactar documentos, discursos, pedir libros prestados o leer la prensa caraqueña que regularmente llegaba a su casa, era prácticamente una biblioteca pública. Se decía que Misia Virginia había leído todos los libros de su biblioteca y se esmeraba por conseguir más, en una época en la que la mujer estaba consagrada solo a la familia ella se esmeraba por aprender y conocer de todo un poco, para poder estar a la par con las ideas progresistas de su esposo.
En 1912 Don Luis participó en un concurso de poesía patrocinado por la Casa Reuter, el poema “Tres Beldades” le permitió ganar una Pluma de Oro y hasta la envidia de desconocidos caraqueños que quedaron sorprendidos al ver que el premio se lo llevaba un pueblerino y no un escritor reconocido.
Pero, para la gente sencilla la envidia no vale nada, ellos no fueron mezquinos para ayudar al prójimo, así lo demostraron otra vez en 1918, cuando Venezuela se vio afectada por la fiebre Española, los Betancourt, estaban allí tratando de socorrer a las victimas del pueblo, ayudando con medicinas y con sus manos. Pero la desgracia toco su puerta cuando la hija mayor, María Teresa también cayó victima posiblemente de la misma enfermedad, muriendo cuando era apenas una adolescente, muy bella, según palabras del historiador Angel Grisanti.
Al año siguiente la familia se mudo a Caracas, a la Candelaria, buscando mejoras para la educación de su hijo Rómulo que había terminado la escuela y en Guatire no existía aún la secundaria, increíblemente este mudanza no solo afectó el destino de la familia sino el de toda Venezuela, porque así Rómulo inicio su encuentro con muchos de los futuros líderes del país, “hijo de gato caza ratón” pero en las “mayores”, cambiando la historia del país entero.
Misia Virginia Bello de Betancourt murió en 1926 a la edad de 39 años, victima de una infección y posible mala praxis médica, Don Luis no se volvió a casar y dejó las labores sociales a sus hijos, y se dedicó a ser un hombre más hogareño hasta su muerte en marzo de 1941. Atrás quedó su labor periodística, social y religiosa; en el Guatire de calles polvorientas y pocos letrados.
En 1978, la casa de los Betancourt fue adquirida en colecta pública y obsequiada a Romulo Betancourt al cumplir 50 años de vida política, este la retribuyó al pueblo y luego de varias gestiones y un trabajo de restauración acorde y laborioso de la Biblioteca Nacional, en 1981 se convirtió en la Biblioteca Publica “Don Luis y Misia Virginia”, la más grande del estado Miranda.
Juan Ramón Colina Suárez
Los Betancourt en 1914, Elena, la pequeña, Maria Teresa la mayor, Don Luis, Misia Virginia y Rómulo
La primera entrada de la biblioteca pública de Guatire
“Jesús en el Huerto y el Angel de la Agonía”, Imagen a la que eran devotos los Betancourt, aún se puede admirar en la Iglesia Parroquial de Guatire.
E-Mail:juancolina10@yahoo.com
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